dilluns, 30 d’octubre de 2017

Taiwan 2 2017

Hualien



A dos horas de Taipei se encuentra la acogedora ciudad de Hualien. El motivo por el que los turistas, mayoritariamente locales, se acercan hasta aquí, está, no obstante, a una hora de camino en bus, el Parque Nacional de Taroko. Me hospedo en un albergue fantástico, el WOW, justo delante de la estación del tren y de buses y al lado de una infinidad de tiendas de dulces tradicionales y buenos restaurantes.




 Por la mañana temprano tomo un bus que recorre todo el parque,  haciendo diferentes paradas. El visitante puede escoger entre un gran número de caminos de diferente longitud y dificultad. Tras echarle un vistazo al centro de visitantes opté por el Shakadang Trail, un trayecto de ida y vuelta que transcurre al lado de un caudaloso río. Aunque me dijeron que precisaba de unas 3 o 4 horas, en 2 horas ya estaba de vuelta. Así pues, tomé de nuevo el bus hacía el “Yanzikou Trail”, un recorrido más corto pero muy interesante siguiendo un escarpado cañón.








  

Todavía me daría tiempo de hacer una última caminada. El Lushui Trail, de 2km de ida y 2 de vuelta. Una horita más que prácticamente pone fin a mi visita a Taroko. Se acerca un tifón y empiezan a cerrar los accesos al parque. Paro una hora en la playa de Qixingtan, en donde una cinta impide acercarse hasta el agua. Y con el último bus regreso a Hualien.





  








Al dia siguiente, como llueve y el parque está cerrado, me dedico a visitar la ciudad. Una antigua fábrica convertida en tiendas de artesania muy elegantes, acogedores cafés y restaurantes, una casa japonesa y un edificio militar también de los japoneses, convertido hoy en museu.












Tainan



A principios del S. XVII los holandeses se instalan en Tainan, un puerto al oeste de la isla, en donde construirán el Fuerte Zeelandia. Será el primer asentamiento permanente de los nuevos colonizadores, en la entonces llamada Isla Formosa, y pronto el centro comercial más importante. Tainan, de donde deribará después el nombre de Taiwan, se convierte así en la primera capital, hasta el año 1887.






  


Precisamente por su importancia histórica, y por los monumentos que todavía se conservan, esta fue la tercera ciudad escogida en mi corta ruta por la antigua Formosa. No imaginaba que además, iba a encontrarme una una ciudad preciosa, fácil de recorrer a pie, llena de lugares encantadores, templos y edificios coloniales bellísimos, y un sinfín de restaurantes que le han dado una gran fama por su exquisita gastronomía.






Justo al lado de mi alojamiento, el Wow Tainan Hostel, se encuentra el monumento a Koxinga, el general chino que expulsó a los holandeses en el año 1661. También un pequeño museo que repasa la historia de la isla y todo lo que este personaje llegó a hacer por ella, a pesar de morir a la temprana edad de 39 años.



Desde allí visité “Madam Linshuei Temple”, guardián de los niños, los nacidos y los que vienen de camino. Un lugar frecuentado por mujeres que desean quedarse embarazadas o esperan un hijo. Y paseando llegué hasta el Templo de Confucio, tan extraordinario como el de Taipei. Al lado se encuentran la Academia de Artes Marciales, un bellísimo edificio japonés, y el Museo de la Literatura.



  






  
  


Muy cerca también, me topo con el Wuis Gardens, un acogedor jardín chino con Tea House, en donde tomaré un delicioso mochi con té. Desde allí caminaré hasta la Chihkan Tower, la segunda fortaleza construida por los holandeses, que hoy alberga un interesantísimo museo. Justo al lado se encuentran tres templos chinos que visitaré huyendo de una intensa lluvia estival. Delante del último me topo con una tienda tradicional llena de melones de invierno, en donde sirven dulces y té elaborado a partir de esta fruta.






  


En cuanto deja de llover me acerco hasta Shennong St. una antiquísima calle cuyos edificios albergan hoy atractivas tiendas y cafés. Y acabo el día en otro bellísimo lugar que ningún visitante en Tainan debiera perderse. El HAYASHI Department Store, el primero abierto en Taiwan, el 5 de diciembre de 1932. Un edificio muy elegante repleto de productos artesanales, muy originales y preciosos.







  


Amping



El bus 88 lleva desde el centro de Tainan a la zona costera de Amping, en donde los holandeses construyeron su primera fortaleza. Hoy, un museo explica al detalle las aventuras de los primeros colonizadores, sus alianzas con los aborígenes de la zona, sus negocios y como expulsaron a los españoles de la isla. Se conservan además algunos edificios muy interesantes, como el Haishan Hall, la Residencia de Lu, un potentado empresario chino, los templos de Xilong y Kaitai Matsu, o Yamping St. que se dice que fue la primera calle de Taiwan.






La llamada Tree House es otro destino que atrae muchos turistas. Un enorme “banyan” cubre paredes y techos, colándose al interior de la casa y cubriendo totalmente lo que una vez fuera residencia de antiguos mercaderes.





Muy cerca se encuentra “Sunset Platform”, una playa muy frecuentada para ver la puesta de sol. El día en que la visité me encontré con decenas de jóvenes que estaban limpiándola a fondo.